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martes, 12 de julio de 2011

CANCIONES PARA EL VERANO

No solamente de fado vive el hombre (es una alusión a mí mismo) sino también de la chanson française, un género que me toca, me llega, me sorprende y me emociona, como ocurre en general con toda buena música, venga de donde venga. Yo la descubrí especialmente a través de Radio Canadá, cuyo ya legendario programa “Chansons en liberté” iluminó mis madrugadas veraniegas a fines de los noventa. Recuerdo ahora que no pocos descubrimientos me llegaron además por medio del cine y uno que otro, gracias a mis andanzas por París, en muy buena compañía. Con el correr del tiempo, descubrí las emisiones de France Musique y desde entonces, querido lector, la chanson se ha convertido en parte inamovible de mi existenciario (los escapularios no me gustan).

Este verano mi cita obligada e impostergable ha sido una vez más con el soberbio programa “CHANSONS D’ÉTÉ”, que France Musique ha empezado a emitir diariamente a partir del 4 de julio. Las cinco primeras ediciones abordan la pregunta nada de perogrullesca: “¿Qué tiene de realmente francés la chanson française” y exploran de qué manera este género ha ido asimilando influencias de otras latitudes a lo largo de su historia. Así, el programa del 5 de julio recrea las convergencias entre la chanson y el tango; mientras que la emisión del 6 de julio nos entrega la chanson a partir de sus diferentes acentos, haciéndonos escuchar intérpretes italianos, españoles y caboverdianos, entre otros.

Por último, menciono que el programa de hoy de “Chansons d’été” giró en torno al inmenso GEORGES BRASSENS, del que no podemos dejar de escuchar -por lo menos- la sabrosísima, pícara y entrañable canción “Les copains d’abord”.

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