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lunes, 6 de agosto de 2012

DE VIAJE POR FINLANDIA

La noticia de que el Ateneum de Helsinski dedicaría una de sus exposiciones de la temporada a la pintora Helene Schjerfbeck (1862-1946), me motivó para hacer un viaje relámpago a la capital finlandesa y asistir a tan magno acontecimiento; en efecto, se trata de la retrospectiva más grande intentada hasta ahora, con una muestra que comprende 300 obras, entre pinturas, grabados y dibujos de una de las artistas más significativas de Finlandia.

En su biografía leemos que con tan sólo 11 años de edad, Helene Schjerfbeck fue aceptada en la Sociedad Finlandesa del Arte de Helsinski y que a los 18 años recibió una beca para cursar estudios en París.

La exposición del Ateneum nos da a entender que Helene Schjerfbeck era sobre todo una estudiosa del retrato y una obsesiva del autorretrato, con el que siguió experimentando incluso hasta sus últimos días.

El escritor sueco Gotthard Johansson, refiriéndose a la obra de Helene Schjerfbeck , escribió:
“Ante su arte, la pregunta sobre lo viejo y lo nuevo, sobre lo bueno y lo malo se pierde en el silencio. Lo suyo es un arte sublime, un espacio sagrado.”