I
el
radiograma decía
“tu hijo nació. Cómo hemos de llamarlo”
yo
andaba entonces por las islas
dispersa procesión del
basalto
coágulos del estupor
secos ganglios de la
eternidad
eslabones de piedra en la palma del océano
rostros
esculpidos por el fuego sin edad
soledad
terquedad
relampagueante de la duración
enconado olor seminal de los
esteros
andaba
anduve
y dije
mientras vociferaban la
sangre y las gaviotas
se llamará
pedro
pedrohuesosdepedernal
pedrorrisadepiedra
piedra
inflamada por la lumbre de meteoros de la vida
1.2
el
radiograma decía
“tu hijo nació, envía su nombre”
yo
andaba entonces por el archipiélago
renegrida osamenta del
basalto
sílabas del silencio
sillares de la
eternidad
guirnalda de piedra en el pecho del océano
coloquio
de cíclopes sin edad
soledad
orfandad deslumbrante del
espacio
desgarramiento de túnicas del viento
andaba
anduve
y
dije
en tanto aullaban el sexo y las focas
te llamarás
pedro
pedrovenasderroca
pedrollamadepiedra
piedra enardecida
por el aliento de leones de la vida
1.3
el
radiograma decía
“tu hijo nació. Cómo lo llamaremos”
yo
andaba entonces por las galápagos
cetrinas encías del
basalto
alvéolos del desamparo
dentadura de la
eternidad
diadema de piedra en la testa del océano
mantos de
lava sin edad
soledad
oquedad fulgurante del tiempo
hervor
continuo de astros al pie de los acantilados
andaba
anduve
y
dije
entre el bramido de los sueños y las olas
te llamaré
pedro
pedroespinazodepeña
pedropiedrasinedad
piedra tenaz e
incandescente que ha de sobrevivirme
II
2.1
¡hijo
mío!
mordido implacablemente por los nitratos de los
días
parecías tallado en
diamante
hechoparaempiedradurar
hechoparaperdurar
entre las
proliferaciones de herrumbre del tiempo
pero todo cuanto arde en
la sangre o la inteligencia
suena a caída de hojas y
aniquilamiento
ay cinceles de piedra para hendir la roca
ay
impacto sordo de fruto del golpe de las masas
ay facciones
abrasadas por la lengua de la caducidad
rostros de piedra
rastros
de piedra
semblantes de piedra rapa-nui
pómulos curtidos por
la soledad del mundo
friso del desamparo
cuencas imperturbables
donde se agazaja el tiempo
como un pequeño animal
despavorido
sienes de piedra
mandíbulas de piedra
pedrobasalto
o pedroisladepascua
piedras contaminadas por la pasión del
hombre
piedras corroídas por las sales del exterminio
piedras
que han ido aligerando el volumen
en el polvo sollozante de los
adioses
2.2
¡hijo
mío!
azotado salvajemente por la desesperación de las
olas
Parecía cincelado en
granito
hechoparaempiedraendurar
hechoparaperdurar
entre la
frenética agitación de las aguas
pero todo cuanto se enciende en
el corazón o el tacto
se infecta de perecimiento
ay puntas de
obsidiana de las armas de mis abuelos
ay graznido de halcón de
las hachas arrojadizas
ay lajas de las calzadas imperiales
rótulas
de piedra
vértebras de piedra
escalines de piedra de
macho-picchu
cresta en la que afilan su alfanje las
centellas
balcón arisco del cóndor
goterón de silencio donde
anida el tiempo
como flor entre los costillares triturados del
trueno
fémures de piedra
párpados de piedra
pedroasperón
o pedromachu-picchu
piedras dejadas de la mano del hombre
piedras
caldeadas por los tizones de la agonía
piedras que han ido
desvaneciendo el afuera
en el polvo de las despedidas
2.3
¡hijo
mío!
desgarrado despiadadamente por las uñas de la
sombra
parecías labrado en
pedernal
hechoparaempiedramadurar
hechoparaperdurar
entre la
silenciosa violencia de las cenizas
pero todo cuanto toca la mano
o el amor
empieza a vacilar y desmenuzarse
ay guijarros vueltos
silbo de dardo por la honda
ay hornacinas de donde el cierzo
expulsó al guerrero
ay volúmenes arrancados al sueño de la
geología
muros de piedra
hombros de piedra
dinteles de
piedra de inga-pirca
proa despedazada en los arrecifes de lo
perecedero
encordadura del aguacero
gran ábside donde golpea
el viento
como un muñón de cólera
torso de piedra
cejas
de piedra
pedropórfido o pedroinga-pirca
piedras contagiadas
por el desvelo del hombre
piedras carcomidas por los líquenes del
exterminio
piedras que han ido consumiendo su presencia
devoradas
por la supuración de la muerte
III
3.1
desesperado
revoloteo del instante
nosotros
los insensatos
los
alimentadores de desmesuras y de tumbas
los que nos desvelamos
por
saber qué hacemos aquí
anhelamos la inmensidad del océano
y
sólo nos pertenece la indecisión de la lágrima
pedropiélago te
quise
te tuve pedrogota
pedromar te ansié
te perdí
pedroespuma
como a la playa la marea debías sobrepasarme
pero
tu muerte crecía más rápido que mi amor
delicada espina de
erizo
sombrilla errante de la medusa
agonía de terciopelos del
deslizamiento del pez
chillido de la gaviota entre el fragor de la
rompiente
todo se ahonda
se hunde
se difunde
parecías
forjado con la tenacidad del arrecife
farallón olvidado del
tiempo
indeclinable jabalina del albatros
¡pero
fuiste aleteo de golondrina en el vendaval!
imaginé disparándose
tus huesos
con la gracia tenaz de las columnas
con la agresiva
terquedad de las madréporas
¡pero fuiste apenas resplandeciente
estertor
del róbalo aventado en las arenas!
ay
pedroesteladealgas
ay pedrosalpicaduradeola
en el rutilante
acantilado de la vida
3.2
fulminante
incandescencia de lo efímero
nosotros
los
desatinados
los
alimentados con desvaríos y frustraciones
los
que nos obstinamos
por
justificar el júbilo de estar aquí
codiciamos
la vastedad del bosque
y
sólo nos pertenece la vacilación de la hoja
pedroselva
te quise
te
retuve pedropecíolo
pedrofronda
te ansié
te
perdí pedrohojarasca
como
al girasol la semilla debían sobrevivirme
pero
tu sangre corría más rápido que mi desvelo
quebradiza
aguja de pino
titubeante
pupila de la resina
frenesí
de mariposas de la lámpara del polen
trino
de ruiseñor entre el estruendo de la catarata
todo
se ahonda
se
hunde
se
refunde
parecías
erguido con la reciedumbre del olivo
encina
olvidada del tiempo
orla
inabarcable del vuelo del gavilán¡pero fuiste colibrí en el embudo
del huracán!
concebí
perfilándose tu frente
con
la dulce pertinacia de las cortezas
con
el agria avidez de las raíces¡pero fuiste apenas crujido de ala de
ángel
de
la espiga pisoteada por el casco!
ay
pedrohuelladegarza
ay
pedrorrasguñodeviento
en
el resplandeciente promontorio de la vida
3.3
incesante
remolino del ahora
nosotros
los
obcecados
los
urdidores de discordias y silogismos
los
que nos desesperamos
por
descifrar los signos de la incertidumbre
ambicionamos
la imperturbabilidad de la montaña
y
solo nos pertenece la postración del polvo
pedromegalito
te quise
te
tuve pedroguija
pedrorroca
te ansié
te
perdí pedroarena
como
a la colina la luna debías desbordarme
pero
tu angustia cundía más rápido que mi dolor
trizada
lámina de lapislázuli
deslumbradora
llaga del diamante
relampagueante
éxtasis de la vena aurífera
arrullo
de paloma entre la vociferación del alud
todo
se hunde
se
funde
se
confunde
parecían
implantado con la serenidad del nevado
filón
olvidado del tiempo
majestuosa
rúbrica del vuelo del gerifalte¡pero fuiste empeño de mariposa en
la tempestad!
pretendí
recortándose tus hombros
con
la poderosa simplicidad de las cumbres
con
la perseverancia de las murallas¡pero fuiste apenas súbito
centelleo
del
guijarro machacado en el torrente!
ay
pedrocráterextinguído
ay
pedrodesmoronamiento-de arena
en
el desfiladero insondable de la vida
IV
en
verdad ¿fue verdad?,
¿eras tú el que pendía de la cadena del
higiénico
como seco mechón de sauce sobre el río?
ser
ido
ser herido
sal diluida
suicida
ah surco de paloma del
pensamiento
borrado por el sonido atronador del desdén
ah
soberbia del astro que manda al diablo su órbita
ah pertinaz
repudiador de lo
establecido
pedrogorralrevés
pedromuertealospájaros
pedrorrompelosvidrios
el
eterno brazo entablillado
pedro fermentación de vísceras de la
vida
¡sólo que ya no estás!
sólo que al cerrarte los
párpados
para velar el relámpago congelado en tus ojos
ya no
te reconocía
¿eras tú en verdad?
¿eso de helada indolencia
de témpano?
¿eso de pavesas que la desesperación insta a
soplar?
¿eso que se desmorona en las tinieblas para
siempre?
4.2
en
verdad
¿fue verdad?
¿eras tú quien colgaba de la cadena del
higiénico
como polea inútil de una construcción abandonada?
ser
ido
ser sido
sol de huida
suicida
ah recinto de espejos
del pensamiento
empañado por el vaho de amapolas de la pasión
ah
fascinación siniestra por el ojo de remolino del vacío
ah
sempiterno impugnador de los acatamientos
pedrocalzoncillos al
revés
pedrocabezarrasurada
pedroceroengramática
y los
faldones de la camisa afuera
pedro ofuscación de enredaderas de
la vida
¡sólo que ya no estás!
sólo que al ponerte las
manos sobre el pecho
para devolverte a la inocencia delirante de
la materia
ya no te reconocía
¿eras tú en verdad?
¿eso
de vana crispación de mano de náufrago?
¿eso de cenizas que el
viento no tardará en dispersar?
¿eso que devoró su reserva de
lumbre en una sola fulguración?
* Efraín Jara Idrovo (Cuenca, 24 de febrero de 1926). Estudios en Derecho (Doctor en Jurisprudencia) y Filosofía y Letras, Universidad de Cuenca. Decano de la Facultad de Filosofía y Letras (1970-1975). Miembro de la Academia de la Lengua. Premio Nacional de Literatura “Eugenio Espejo” (1999). Presidente de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, Núcleo del Azuay (1970.-1984 y 2003-2007). Director del Guacamayo y la Serpiente, Revista de la Sección de Literatura de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, Núcleo del Azuay.
Obra Poética:Carta en soledad inconsolable (1946);Tránsito en la ceniza (1947);Rostro de la ausencia (Cuenca, 1948); Dos poemas (1973); Sollozo por Pedro Jara (Cuenca, 1978); El mundo de las evidencias (Cuenca, 1980); In memoriam (Cuenca, 1980); Alguien dispone de su muerte (Cuenca, 1988); De lo superficial a lo profundo(Quito, 1992); Los rostros de Eros (Cuenca, 1997); El mundo de las evidencias -obra poética, 1945-1998- (Quito, 1999).
(Fuente: https://circulodepoesia.com/)
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