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jueves, 28 de junio de 2012

ELOGIO DE UNA TRADUCTORA


Supe de la existencia de Anne Hélène Suárez gracias al suplemento Babelia, a cuya lectura me aboqué disciplinadamente en los  años  más duros  de la postmodernidad. Acababa de salir por aquella época en España una singularísima versión del "Tao Te King" y la autora de aquel loable atrevimiento era Anne Hélène Suárez, catedrática de lengua y literatura china de la Universidad Autónoma de Barcelona. La nota babeliana era en verdad una entrevista concedida por Suárez a la escritora Chantal Maillard, colaboradora permanente del matutino EL PAÍS. En aquella amena e instructiva conversación del año 2003 se nos hace ver, entre otras cosas, que el término chino 'Dao' se ajusta mejor a la palabra castellana 'Curso' y no a la usual 'Vía', porque según la traductora :

"Vía" remite a algo más bien estático, mientras que "curso" es dinámico, implica perpetuo movimiento, tal como se describe el Tao en el libro. Además, por las numerosísimas referencias al agua y a la comparación que se hace del curso con una fuente impetuosa, de inagotable caudal, a la vez origen y confluencia de todo.” 

A partir de esa entrevista, no sólo corrí a conseguirme un ejemplar de aquel Tao helenesiano sino que me pasé directamente a las filas de admiradores y seguidores de Anne Hélène Suárez, cuya labor de traductora ha sido premiada en varias ocasiones. El más reciente galardón data del año 2011 y se le concedió por su traducción de la novela "La tercera virgen”, de la autora francesa Fred Vargas.

Yo me he entregado con avidez y curiosidad a sus impecables y muy bien documentadas traducciones de poesía china, cuidadosamente editadas por la editorial Pre-Textos. Leí primero ”99 CUARTETOS DE WANG WEI Y SU CÍRCULO”, y después el bellísimo libro ”A PUNTO DE PARTIR”, con 100 poemas de LI BAI.

Últimamente, he estado sumido en cuerpo y alma en la lectura del ensayo "HISTORIA DEL PENSAMIENTO CHINO", de Anne Cheng, obra también traducida (del francés) por Helene Suárez; trabajo que mereció, por lo demás, el premio 'Ángel Crespo de traducción' en el año 2003.

Concluyo esta nota de alabanza con un poema de Li Bai, del libro ya citado:

BEBIENDO BAJO LA LUNA
Entre flores, una jarra de vino.
Bebo solo, sin compañía alguna.
Alzo el vaso, invito a la luna clara.
Con mi sombra, ya somos tres personas.
Mas la luna no es capaz de beber;
y mi sombra, tan sólo de seguirme.
Compañeras fugaces, luna y sombra,
disfrutad mientras sea primavera.
Cuando canto, la luna se pasea;
cuando bailo, mi sombra se alborota.
Yo sereno, nos divertimos juntos;
ya borracho, cada cual por su lado.
Mis eternas amigas insensibles,
os doy cita en el Río de las Nubes.

domingo, 24 de junio de 2012

AQUEL OTRO LIBRO ROJO


Oí mencionar su nombre por primera vez en una de las últimas ediciones de UNA BELLEZA NUEVA, el programa televisivo de Cristian Warnken. Se conversaba allí sobre las visiones de Hildegarda de Bingen, mística alemana del siglo XII; hacia el final del programa Warnken invitó a su entrevistada, la medievalista española VICTORIA CIRLOT, a relacionar la obra visionaria de Hildegarda con EL LIBRO ROJO del célebre médico Carl Gustav Jung. Para mí, el único libro rojo existente hasta entonces era el del líder revolucionario chino Mao Tse Tung, de modo que el texto homónimo del psiquiatra suizo me resultó una revelación interesantísima y me deparó un entusiasmo casi místico por conocer el resto de su obra.

Y en eso estoy: leyendo paralelamente ”Literatura, mitos, símbolos” y ”Psicología y Alquimia”, con la esperanza de que alguna biblioteca -pública o universitaria- de Estocolmo acometa en un futuro no muy lejano la aventura de traer a sus atiborrados anaqueles un ejemplar de ese prometedor Libro Rojo, del que se cuenta que estuvo bajo llave en una caja fuerte de un banco suizo casi 40 años, hasta que en el año 2009 se permitió su publicación.

sábado, 23 de junio de 2012

EL CHILE SIN CENTRO DE RAÚL RUIZ


"PERIODISTA: ¿Hacia dónde va Raúl Ruiz?
RUIZ: Por el momento a Rumania, buscando a Chile.
PERIODISTA: ¿Con qué proyecto?
RUIZ: Buscando a Chile.
PERIODISTA: ¿Cómo en Rumania?
RUIZ: Voy a filmar una película que pasa en Chile en Rumania, porque Rumania se parece más a Chile que Chile, ahora."

De las 51 películas que se le atribuyen en la última edición de Wikipedia, siete son las obras de RAÚL RUIZ (1941-2011) directamente vinculadas al tema-problema chileno. Serían, para nombrar sólo tres, ”Diálogo de exiliados” (1974), ”Las soledades” (1992) y ”Cofralandes” (2002).

Sin embargo, como Ruiz hizo del cine una ”ciencia oculta” -en el sentido del Marqués de Villena y de Giordano Bruno- podemos sugerir, sin temor a equivocarnos, que el resto de su filmografía también es chileno-vinculante. Quedará para el sujeto-receptor la misión de establecer o descubrir los enlaces, los vínculos, las concatenaciones entre la imagen-sonido y su posible pertenencia al espacio-nación, terruño del autor.

El Chile que emana del primer episodio de Cofralandes o La Rapsodia Chilena es el de un país recortado, cortado y entrecortado. Hay allí tartamudeos impasibles y roturas insalvables. Se entra en un requiem sobrecargado de emociones fuertes que por momentos nos recuerdan al Juan Luis Martínez de la Nueva Novela o al Enrique Lihn de Pena de Extrañamiento. Esta película propondría que lo chilenos tenemos los cables pelados y que somos tan sólo 'de por ahí'.

Su primer film, ”LA MALETA” (1963) podría haberse llamado ”UN DÍA EN LA VIDA DE EDUARDO ANGUITA” o en su defecto podría haber sido ”narrada” con versos de la poesía del poeta de Venus en el Pudridero. ¿Qué versos? Quizás este puñado:

”El té de los difuntos
El párpado que nos cierra a la vida
Y nos abre a la muerte como una mano
El viento naciendo de su piedra

El té de los vivos para teñirnos de cadáver
Tanto lamento cuando todo está perdido
Ese hombre viene y se va
Los pies de los muertos son hojas de té.”
  
La maleta de Raúl Ruiz from cuando los grandes eran cortos2 on Vimeo.

¿Y qué decir, por último, de ”LAS SOLEDADES”, mi cortometraje preferido, a pesar de que yo no soy chilote sino atacameño? Mejor es verla y enterarse sin pavor de que no sólo las sombran hablan sino también la luz de los siete espejos rotos, jugando en la islas de Chiloé como pájaros-fantasmas. 

miércoles, 20 de junio de 2012

EN TODOS LOS TONOS / 5

Desdiciendo al misionero español Ortega y Gasset, y siguiendo la divisa contraria de mi amigo Aníbal Sotolongo de que ”hay que pasar por la universidad pero titularse en la diversidad”, despliego aquí y ahora estos tonos para VER y OÍR, a diferencia de los anteriores, donde primaba la soledad del sonido, con o sin el temblor añadido del receptor. 

La presente selección reúne 131 canciones, equivalentes a diez horas de música, en un desmesurado intento de abarcar y agotar el universo entero. Confieso que esta vez no me he atrevido solamente con las músicas de los cuatro vientos sino que he incorporado algunos guiños – no muchos – al pop, al jazz y a los clásicos, para complacer a Sotolongo y a sus huestes en pro de lo diverso. 

Ahora bien, si el Inefable de los Noventa y Nueve Nombres me pusiera en el duro aprieto de elegir para la posteridad (”para la Eternidad” en el lenguaje de Él) un solo número de esta vasta recopilación, entonces me inclinaría por el hechizante Guagan-piano del maestro Frank Fernández y Los Muñequitos de Matanzas. Ojo: en música Cuba no se equivoca nunca (en béisbol sí, naturalmente). 

 Por último, aclaro que si se repite más de alguna canción (o ”track” como dicen los chicanos) no es por negligencia sino por pura di-versión.

lunes, 4 de junio de 2012

GABRIEL SALAZAR Y LA UTOPÍA DE UN CHILE POPULAR


Durante las intensas y prolongadas protestas estudiantiles del año pasado, surgieron de sus puestos de vigilancia innumerables agoreros -entre sociólogos y políticos o ambas cosas a la vez- que vaticinaron en programas de radio y televisión el derrumbe de la institucionalidad democrática chilena, cuyo primer empujón hacia el abismo lo acababan de dar los estudiantes universitarios y secundarios tomándose las calles del país. Hubo incluso un sociólogo -creo que Eugenio Tironi- que comparó la situación nacional con las protestas de mayo 68 en Francia; otro señor -un periodista de Chilevisión- llegó a decir -con bastante miedo- que las manifestaciones estudiantiles significaban el inicio de la verdadera transición chilena a la democracia.

Hubo, sin embargo, algunas voces reservadas y un tanto disonantes, como la del historiador Gabriel Salazar (Premio Nacional de Historia, 2006). Sin despreciar las protestas y afirmando que en ellas se manifestaban simultáneamente varias ”memorias”, Salazar se preocupó más bien de averiguar si aquel malestar social derivaría en un retorno a la memoria popular chilena, y si desde ella se produciría un volcamiento hacia estrategias extraparlamentarias radicales que amenazaran en los hechos el poder central de la República. En el fondo, Salazar anhelaba que aquel movimiento protestatario desembocara en la convocatoria unilateral a una Asamblea Nacional Constituyente con amplia participación ciudadana, de la que emanaría posteriormente la soberanía popular.

El pensamiento salazariano, alejado tanto de las corrientes históricas liberales como las del socialismo científico, puede seguirse en tres libros fundamentales: Labradores, peones y proletarios: formación y crisis de la sociedad popular chilena del siglo XIX (1986); Violencia política popular en las grandes alamedas: Santiago de Chile 1947-1987 (1990); Mercaderes, empresarios y capitalistas. Chile, siglo XIX” 2009).
En la Red, el material disponible no es abundante. Yo encontré, entre otros, su punzante artículo ”Transformación del sujeto social revolucionario: desbandes y emergencias” y esta lección magistral de historia de Chile, captada en Youtube gracias a la filantropía de un usuario de nombre "Sano e informado". Tambien dejo por si acaso el debate a trois entre Salazar, Alfredo Jocelyn-Holt y Rolf Luders, a propósito del libro ”Mercaderes y empresarios". Y de yapa, una entrevista concedida a Radio Universidad de Chile en agosto del año pasado.